martes, 15 de octubre de 2019

Las Guerras Napoleonicas

Las guerras napoleónicas, también conocidas como guerras de coalición, fueron una serie de conflictos bélicos entre Francia, bajo el liderazgo de Napoleón Bonaparte y diferentes naciones europeas, quienes se involucraron en una sangrienta lucha que se extendió a Egipto y el continente americano.

Si bien no se establece bien el período de iniciación de estas guerras, se cree que fue cuando Napoleón Bonaparte llega al poder francés en 1799 y estallaron principalmente por la revolución francesa y sus ideales junto a las diferencias políticas internas que había dejado en la Francia de aquel entonces.

Estos conflictos armados llegan a su fin en la batalla de Waterloo cuando logran derrotarlo en el año 1815. Allí se firma el segundo tratado de París, dando por finalizados esta serie de conflictos armados.

Causas y consecuencias:

Causas:


Fueron distintas causas las que dieron inicio a las guerras napoleónicas, entre ellas están:

· Los conflictos de la revolución francesa que seguían estando presente en Francia.

· Las diferentes revueltas entre girondinos y jacobinos que fueron reprimidas por el ejército, viéndose momentos conocidos como el periodo del terror.

· El general Napoleón Bonaparte da un golpe de estado el 9 de noviembre de 1799 e instala el «consulado» que le da poderes dictatoriales.

· La ruptura del tratado de paz de 1802.

· La ambición e ideas expansionistas de gobernar más tierras por parte del general Bonaparte.

Consecuencias:


Las consecuencias de estas guerras fueron políticas, sociales y económicas, tales como:

· La independencia de colonias americanas, quienes movidos por las ideas de libertad e igualdad, aprovecharon la debilidad de la monarquía española (invadida por Napoleón durante estas guerras) para proclamar su independencia.

· La caída de grandes imperios, como fue el caso de España.

· Establecimiento de los derechos del hombre y el código civil.

· Las guerras napoleónicas acabaron con el sistema feudal, lo que dio lugar al avance del capitalismo e impulsó la revolución industrial.




La guerra de los Cien Años influyó en el desarrollo del Estado Moderno. En Francia hubo un fortalecimiento de la identidad nacional, de su integridad y de su autoridad. Francia era ahora un reino, con súbditos y no vasallos. La guerra fue nacional, dirigida por el Estado, con el rey como jefe del Estado. En Francia se creó una maquinaria de guerra de forma perenne bajo el mando de la monarquía, lo que benefició a la autoridad del rey. En Inglaterra el desarrollo del Parlamento se aceleró, limitando en cierta manera el poder real, pero continuando con la supremacía de la aristocracia y la nobleza. La organización del ejército y de la guerra se había desarrollado, pero seguía utilizando métodos más tradicionales que los franceses.

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